viernes, 17 de febrero de 2012

Reforma laboral (a un paso del esclavismo)

Como todos sabemos ya, el pasado viernes por decreto del Consejo de Ministros, el Gobierno del Partido Popular aprobó una reforma laboral que de manera extraordinaria entró en vigor el mismo día de su publicación en el BOE, es decir, el pasado sábado.

Desde ese mismo instante, todo el derecho laboral estudiado en las universidades españolas fue directo a la papelera, se convirtió en papel mojado. 

Hasta ahora nuestro mercado laboral estaba articulado para equilibrar jurídicamente la situación de desigualdad que un contrato laboral supone. Está claro que el empresario se encuentra en una situación privilegiada, de fuerza, sobre el trabajador, pues bien, el sistema laboral español intentaba en la medida de lo posible corregir esa situación. Con las limitaciones y beneficios empresariales que ya existían, que los habían, el despido por ejemplo era libre (y lo seguirá siendo), el despido objetivo (20 días por año trabajado) desde la reforma del PSOE estaba subvencionado con fondos públicos del FOGASA,.... 

Pero la reforma laboral aprobada por decreto, sin tramitación parlamentaria, supone algo más que el ataque que ya se vivió en la anterior reforma impulsada por el Gobierno de Zapatero (PSOE), supone un cambio de pies a cabeza del sistema laboral. No se puede hablar de reforma, ni siquiera de contrarreforma, lo aprobado por el Partido Popular es una nueva regulación que modifica las relaciones entre empresarios y trabajadores desnivelando la balanza a favor de los primeros como si viviéramos un retroceso a niveles de principio del s. XX. Al igual que decimos que nuestro sistema político, que premia el bipartidismo, es propio de la "Restauración canovista", a partir de ahora las relaciones laborales se sitúan en niveles de la misma época. 
Profundicemos un poco por partes: 

En cuanto a las novedades introducidas en la contratación, hay que destacar principalmente dos peligrosas novedades. La primera consiste en que a partir de ahora exisitirán trabajadores de primera y de segunda dependiendo si la empresa es de menos de 50 trabajadores. Todos sabemos de la relativa facilidad que tienen los empresarios para evitar que su empresa supere los 50 trabajadores, tan sencillo como fundar una, dos, tres o cuatro más con la misma actividad y hasta el mismo centro de trabajo para evitar que alguna de sus empresas supere esa mágica cifra. Pues bien, para estas empresas se establece un contrato con periodo de prueba de un año que el empresario puede romper en cualquier momento sin derecho a indemnización por despido. La segunda, pega un hachazo a todos los jóvenes que podrán encadenar contratos de formación sin limitación de edad, es decir hasta más allá de los 30 años, con lo que todos sabemos que supone el salario de estos contratos que rara vez alcanza los 800€, ¿ser mileurista? un lujo que pocos nos podremos permitir. Pero no crean que todas las medidas van dirigidas a precarizar todavía más el trabajo de los jóvenes, seguimos.... 

El siguiente ataque va dirigido directamente hacia aquellos que tienen un trabajo, y la amenaza es clara, o te pliegas a estas nuevas condiciones (imposiciones) o tengo una pila de curriculums esperando para sustituirte. Con 15 días de aviso previo, el empresario podrá modificar turnos, jornadas laborales, y prepárense... salarios, simplemente alegando "razones económicas, técnicas, organizativas o de producción", es decir cuando quiera. Y si no te gusta, no te preocupes son generosos, puedes despedirte recibiendo una indemnización de 20 días por año con un máximo de 9 mensualidades. Pero no queda aquí, el ataque al eje de flotación de la negociación colectiva es brutal, con el nuevo derecho laboral que el decreto del PP nos aplica, nos podemos olvidar de la negociación colectiva, tan fácil como alegando 2 trimestres consecutivos con descenso de ventas el empresario puede descolgarse del convenio de sector, el que seguramente tampoco será para tirar cohetes. Es decir, que a partir de ahora las empresas españolas van a tender a regularse por los mínimos, Estatuto de los trabajadores y Salario mínimo interprofesional (641 €). 

He querido dejar para el final el punto estrella del decreto, el abaratamiento absoluto del despido. Que el despido era libre en España es algo que ya se ha comentado antes, pero es que además a partir de ahora será mucho más barato y mucho más flexible. El despido improcedente que se indemnizaba con 45 días por año trabajado con un máximo de 42 mensualidades ha pasado a la historia. A partir de ahora la indemnización máxima será de 33 días con un máximo de 24 mensualidades, pero la generalizada será de 20 días recortando por tanto en más de un 50% la indemnización por año trabajado y en casi la mitad el máximo de mensualidades a percibir. Y todo esto con efecto retroactivo. 

Llevo desde que aprobaron el decreto escuchando a los políticos del PP asegurando que esta nueva regulación en materia laboral servirá para crear empleo. La verdad, no he visto ni una sola medida en ese sentido. Al contrario, lo que esta reforma pretende es abaratar el despido, abaratar los salarios, asustar con un clima de inestabilidad laboral.... de aquí al esclavismo hay un paso. 

La cuestión es, ¿no vamos a hacer nada? 


Carlos A. Navarro Selma 

twitter: @Carlos_Navarro

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