Han sido cuatro años en los que un Ayuntamiento opaco hasta el extremo se ha dedicado a destinar ingentes cantidades de recursos a cuidar los negocios e intereses de amigos y particulares. Mientras tanto, el pueblo oriolano sigue necesitando trabajo, servicios e infraestructuras dignos de un gobierno que dice ser democrático pero no lo es. Este tipo de gestión en la que los intereses de mafiosos caciquiles como Fenoll y los negocios del resto de élite destrozan las aspiraciones mínimas del pueblo, desde IU Orihuela es considerada como violencia y dictadura contra el pueblo. Violencia estructural que, sin hacer daño físico inmediato, sí que golpea a cada oriolano en la medida en que no puede encontrar trabajo; no puede acceder a unos servicios mínimos dignos como la salud a tiempo.
Una legislatura que concluye igual de despótica que las anteriores puesto que se comprueba de nuevo la realidad de nuestra localidad. El PP, como cualquier otro gran partido de la derecha (PSOE, PNV, CIU, etc.), no es un reflejo de una ideología o de unos intereses comunes para la ciudad; no, el PP es sencillamente el brazo político de los intereses económicos de los grandes especuladores de turno. De nuevo se demuestra que el voto está por debajo del dinero, y que aquí la voluntad que cuenta es la de los despachos, maletines y reuniones a puerta cerrada, no la del pueblo.
Una legislatura que concluye igual de despótica que las anteriores puesto que se comprueba de nuevo la realidad de nuestra localidad. El PP, como cualquier otro gran partido de la derecha (PSOE, PNV, CIU, etc.), no es un reflejo de una ideología o de unos intereses comunes para la ciudad; no, el PP es sencillamente el brazo político de los intereses económicos de los grandes especuladores de turno. De nuevo se demuestra que el voto está por debajo del dinero, y que aquí la voluntad que cuenta es la de los despachos, maletines y reuniones a puerta cerrada, no la del pueblo.
